Miga Eustaquio Blanco renueva su carta de verano con una propuesta que defiende el producto extremeño desde la técnica y la raíz

Con el verano como punto de partida y Extremadura como brújula, Miga presenta una nueva carta que apuesta por el producto local, la memoria culinaria y la técnica contemporánea. Al frente, Andrea Irigoyen, joven cocinera formada en el Basque Culinary Center, que toma las riendas de la cocina con una propuesta que reivindica la identidad gastronómica desde el sabor y el arraigo.

Cáceres, 25 junio. – El restaurante Miga Eustaquio Blanco, situado en Cáceres y vinculado al legado del cocinero Eustaquio Blanco, estrena carta de verano. Bajo la dirección en cocina de Andrea Irigoyen, joven chef formada en el Basque Culinary Center, el nuevo menú se construye como un recorrido emocional y sensorial por los sabores de Extremadura, con platos que actualizan la tradición sin perder el vínculo con la identidad del territorio.

Graduada en Gastronomía y Artes Culinarias, Irigoyen ha desarrollado un estilo propio que combina el respeto por la materia prima con una mirada técnica y contemporánea. Su trayectoria la ha llevado por proyectos de investigación como la Fundación Alicia, y cocinas en Chile, Salamanca, Madrid o Pamplona. En Miga, donde comenzó como segunda, toma ahora las riendas de la cocina: “Es mi primer proyecto como jefa y lo afronto con una idea muy clara: el producto extremeño tiene que estar en el centro de todo lo que hacemos”.

La nueva carta parte de esa premisa. “Aunque yo no soy de aquí, me ha sorprendido la riqueza de Extremadura: quesos, frutas, verduras, carnes… todo con una calidad y una versatilidad increíbles. Nuestra responsabilidad es darles el valor que merecen. Queremos que cada plato tenga algo que lo ancle a esta tierra. Que el comensal pueda cerrar los ojos y saber que está comiendo en Extremadura”, explica la chef.

Entre los platos más destacados están las gyozas de perdiz escabechada con naranja ácida, una reinterpretación contemporánea de una receta clásica. “La idea inicial era hacer una perdiz al modo Alcántara, con salsa de chocolate y foie, pero le dimos una vuelta para adaptarla también al tipo de cliente que recibimos. El formato gyoza gustó desde el primer momento y el contraste con la naranja ácida ha tenido muy buena acogida. Es un plato con mucha identidad, y si tuviera que elegir uno que me represente, sin duda sería este”, cuenta Andrea.

La joven cocinera también destaca la costilla de vaca retinta a baja temperatura con una salsa secreta, una elaboración propia que lleva años preparando y que ha trasladado a la carta de Miga “porque sabía que funcionaría muy bien”. Y, en el apartado dulce, propone la torrija caramelizada, un plato que “refleja mucho de mis orígenes del norte, pero adaptada a nuestra cocina actual”.

La carta de verano incluye platos como las migas del maestro con huevo frito y torrezno, el ravioli de rabo de ternera extremeña con Bloody Mary, o el carpaccio de picaña madurada con pistacho y pera al moscatel, junto a carnes de calidad como la pluma ibérica 100% bellota con higo frito, el carré de cordero con migas dulces y frutos secos, o el solomillo de vaca con patatas revolconas.

Para el final, los postres mantienen la misma línea de reinterpretación desde la memoria: además de la torrija, destacan el bizcocho fluido de almendra con helado de fruta de la pasión, el biscuit de higos —auténtico homenaje a Eustaquio Blanco—, o el borrachito con fruta de temporada y helado de mandarina.

La carta se completa con el menú degustación Las Niñas, por un precio de 55€, un tributo a las hijas del maestro Blanco y que ofrece una secuencia de platos con hilo conductor: origen, cercanía, raíces, memoria dulce. Incluye, entre otros, una mantequilla de leche de cabra verata —raza autóctona en peligro de extinción—, gazpacho de poleo, ajo blanco con melocotón, pluma ibérica de bellota y borrachito de temporada.

“El menú está pensado para transmitir. Queremos que quien lo pruebe sienta que ha hecho un recorrido por Extremadura. No sólo se trata de comer bien, sino de entender de dónde venimos y a qué sabe esta tierra”, resume Andrea.

Con esta nueva etapa, Miga consolida su propuesta como restaurante de identidad, con vocación contemporánea pero con los pies firmemente anclados en la tierra. Un lugar donde el producto habla, la técnica acompaña y el sabor no se negocia.

 

Sobre Miga Eustaquio Blanco

En el centro histórico de Cáceres, Miga es un homenaje a la cocina extremeña desde la honestidad, la cercanía y el producto de temporada. Inspirado por el legado de Eustaquio Blanco, uno de los cocineros más influyentes de la región, el restaurante ha sido reconocido con una mención en la Guía Michelin y otra en la Guía Repsol por su propuesta basada en el respeto a la tradición, la calidad local y una mirada contemporánea.

 


 

Dirección: C. Arco de la Estrella, s/n, Centro-Casco Antiguo, 10003 Cáceres

Reservas:  RESERVAR o 927 213 384